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Consorcio "Colaboratorio Universitario de Ciencias, Artes, Tecnología, Innovación y Saberes del Sur"

Por Astor Massetti y Britez Amancai

Doctorado en Estudios del Conurbano 

 

Pretextos

El 2025 es el segundo año de dictado del Doctorado en Estudios del Conurbano que cuenta ya con más de 100 doctorandes en dos cohortes cursando en simultáneo más de 15 seminarios. Es inmenso el esfuerzo conjunto que estamos haciendo las siete universidades que conforman el CONUSUR y que interinstitucionalmente constituyen el Programa doctoral en Estudios del Conurbano. Un esfuerzo “contracíclico” que apuesta a la formación de docentes de las casas de estudio y estimula perfiles comprometidos con los territorios aportando una temporalidad más: la de la construcción de saberes a futuro en un mundo donde todas las verdades parecen puestas a prueba.

El tamaño del esfuerzo se condice con el nivel de deterioro que está sufriendo la Universidad a partir de las políticas de ajuste. Ya el 2024 fue el año en que todas las universidades del país entendieron que debían hacer oír su oposición enfática a las políticas de ajuste que se aplicaron sobre el sistema de educación superior desde la asunción de Javier Milei.

 

La prórroga de la Ley de Presupuesto Nacional 2022 refleja la falta de consenso parlamentario: una fragmentación que sin embargo el proceso de movilización en las universidades y la respuesta de amplio apoyo de la ciudadanía confluyeron en la elaboración y promulgación de una Ley 27.757/25 de Financiamiento Universitario; que al cierre de este número 2 de la revista Estudios del Conurbano, aún no ha sido vetada. Esperando que se subsane con ella, al menos a nivel sectorial, los desarreglos de un plan económico centrado en el recorte a toda la administración pública e impactaron fuertemente en la cotidianidad de las universidades. Especialmente en los salarios de las y los docentes y Nodocentes sufrieron el retraso en el poder adquisitivo producto de la disparada inflacionaria de diciembre, enero y febrero que incluyó aumento de tarifas, alquileres y alimentos. Para abril, los salarios habían perdido un tercio de su poder de compra; pasando a ser uno de los peores del continente. Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) los ingresos generales de las trabajadoras y los trabajadores se encontraban 36% por debajo del poder adquisitivo de noviembre del 2023 (CEPA, 2024). Y la pobreza llegó al 22% de los hogares de trabajadores en una de las peores relaciones ingresos/CBT desde 2016 (incluido el período de la pandemia). Ver cuadro 1.

Cuadro 1: Relación entre la mediana de salarios neta y CBT. Abril 16-junio 24

Fuente: CEPA 2024

Algo más que plata

En el gobierno de Milei el ministerio de educación quedó reducido a una secretaría dentro del Ministerio de “capital humano”. La Secretaría de Políticas Universitarias, cuya conducción tradicionalmente era consensuada con el Consejo Interuniversitario Nacional, quedó reducida a una Subsecretaría bajo el comando de una persona de confianza del gobierno y con poca voluntad de negociación. En un escrito que circuló informalmente previo a su asunción, el actual subsecretario de políticas universitarias declaraba que su intención era “desarmar las roscas universitarias” (en oposición a los órganos de gobierno universitario que rigen con la autonomía a través de sus representantes democráticamente electos). En consonancia, otros integrantes del nuevo gobierno nacional declararon: “La casta también son los supuestos científicos e intelectuales, que creen que tener una titulación académica los vuelve seres superiores y por ende todos debemos subsidiarles la vocación”.

Las varias corrientes del tramado de derechas se ensañan particularmente con la universidad y el sistema nacional de ciencia y tecnología porque cualquier sistema de ideas basado en la evidencia deja al desnudo los enunciados basados en el prejuicio. De hecho, la desinformación como herramienta de manipulación sociopolítica sólo es efectiva cuando su circulación no es cuestionada por controles institucionales basados en la experimentación.

Ajuste, inflación y falta de interlocución. Pero más aún. Sectores que se autoproclaman la vanguardia del complejo político/ideológico que integra la extraña coalición de gobierno, expresan una visión particular sobre la construcción de conocimiento en las universidades. Bajo el grito de guerra de una “batalla cultural” pretenden eliminar todo contenido que no defienda las corrientes ultraderechistas neoliberales y que no rechacen los planteos transfeministas y los centrados en la “justicia social” como clave interpretativa de las tensiones en la sociedad. Un fenómeno global que tiene en estos momentos un capítulo muy significativo en EEUU: las “cinco grandes” fueron amenazadas de fuertes recortes presupuestarios (DW, 2025) si no se adecuaban a la línea política de Trump. La “auditoría ideológica” incluye el rechazo de las políticas progresivas en materia de género y diversidades y un posicionamiento “anti palestino. Sólo Harvard se opuso rotundamente en defensa de lo que aquí entendemos como “autonomía” universitaria (Patrick, 2025).

La pregunta que se impone, sin embargo, es: ¿han logrado mellar las expectativas sociales respecto a la educación superior? Durante el mes de mayo del 2024 realizamos una encuesta a estudiantes de distintas carreras de la Universidad Nacional Arturo Jauretche, consultados sobre cuáles consideraban habían sido los motivos por los que se había movilizado la universidad pública el 23 de abril.

Las respuestas en su gran mayoría representan los sentidos que los actores del sistema compartían en la convocatoria (Ver gráfico 1).  El 60% alude a “la defensa de la educación pública” (34%) y por el “financiamiento de la universidad” (26%). Lo que muestra la contundencia de la identificación y lo profundamente arraigada que está la universidad en el sentir de nuestro pueblo. Incluso otro 9% agregaba algún componente adicional (defensa de los derechos humanos o en reclamo de las becas y boleto estudiantil). Finalmente, sólo un 6% se mostró con poco interés (no participó, no le interesa, no sabe) y poco menos de un tercio (27%) adoptó una postura crítica entendiendo la movilización universitaria como una “movida política opositora al gobierno” (por “no querer las auditorias” u “oponerse a la Ley Bases”).

Gráfico 1: ¿Por qué marchamos el 23 de abril de 2024?

Fuente: Observatorio de educación Superior

¿Hacia dónde vamos?

En la segunda edición de la publicación ¿En qué conurbano que queremos vivir?, uno de sus capítulos recopila todos los esfuerzos (más de 37) que en las universidades y en el sistema nacional de ciencia y tecnología se desarrollaron para hacer frente a la pandemia (Bidiña et al, 2024). Allí se muestra el inmenso esfuerzo hecho durante la pandemia por adecuar las modalidades de dictado para garantizar la continuidad pedagógica, además de los cuantiosos aportes en materia de insumos, vacunas, kits de diagnóstico y conocimientos. Esto puso a las universidades y al sistema nacional de ciencia y tecnología a la vanguardia para solucionar el extraño momento que le tocó vivir a la humanidad. Sin embargo, el nuevo gobierno postpandemia le dio la espalda a su “capital humano” y le declaró la guerra al quehacer científico.

Se cumple un año de las masivas marchas universitarias en defensa de la educación superior y su financiamiento. El valor que se le otorga a la universidad pública se transluce en la amplia aprobación que tuvo la jornada del 23 de abril del 2024. Eso no impide que la “batalla cultural” o la “auditoria ideológica” haga mella.  Por lo que es imprescindible (o esta es mi opinión por supuesto) comprender que el conflicto no se reduce a la importante lucha sobre los gastos fijos y los salarios: es una lucha eminentemente política. Que tiene como horizonte, ni más ni menos sobre el futuro de un recurso sociocultural que nuestro país tiene para darse un destino.

La importancia de la interpretación del conjunto de frentes que incluye esta pelea nos plantea cursos de acción de diverso orden que según con el sector de la universidad con la que se converse se tendrá un enfoque distinto, aunque todes comprendemos la necesidad de dar batalla.

Palabras finales

Este contexto de constricción presupuestaria (funcionamiento, salarios y en presupuesto de Ciencia y Tecnología) que reflejan un componente ideológico perverso se da hoy junto con una escalada represiva del gobierno nacional; que con saña ha decidido responder únicamente con represión a los reclamos legítimos y urgentes. La situación de los adultos mayores, personas con discapacidad, personas en situación de calle, asistencia alimentaria, políticas de acompañamiento frente a la violencia de género y un largo etc. demuestran dos cosas: una crueldad y cinismos sin límites y una apropiación de los recursos públicos en función de un plan de saqueo financiero. Frente a esta situación y sin relegar planes de lucha de todo tipo, empieza a emerger una estrategia parlamentaria basada en el “despegue” de la situación económica del sistema universitario de la Ley de Presupuesto Nacional. Y que al mismo tiempo no requiera esfuerzos espasmódicos para contener el deterioro progresivo y constante. Como le transmite el recientemente elegido presidente del CIN, Oscar Alpa, a Infobae: “es clave que el Congreso apruebe una ley de financiamiento que dé previsibilidad al sistema nueva propuesta desde el CIN, junto con la Federación Universitaria Argentina (FUA) y el Frente Sindical.” (Dillon, 2025).

La oposición democrática en el Congreso de la Nación Argentina permitirá lograr los consensos necesarios que plasmen el sentir popular sobre la función de la universidad pública, gratuita e irrestricta es un camino que hemos iniciado. Las formas de este consenso (marchas, declaraciones, paros, debates parlamentarios, etc) nos interpelan a todes e invitan a que participemos en cada frente sin negar nuestras contradicciones y desavenencias, pero con la indeclinable condición de seguir amando esta nuestra casa, la casa del pueblo.

Por nuestra parte no escatimamos esfuerzos por construir una comunidad de sentido que aporte ideas de alta calidad para la reconstrucción nacional.

Bibliografía

Dillon, Alfredo (2025). Oscar Alpa: “Si sigue el ajuste en educación, vamos a tener menos estudiantes en las universidades” En: [https://www.infobae.com/educacion/2025/04/20/oscar-alpa-si-sigue-el-ajuste-en-educacion-vamos-a-tener-menos-estudiantes-en-las-universidades/]

CIN (2025). Declaración del 4 de abril de 2025. EN: [La universidad pública y la ciencia, en crisis profunda | CIN]

CEPA (2024).  Evolución de la incidencia de la pobreza y la indigencia en el primer semestre del 2024. EN: [https://www.centrocepa.com.ar]

Bidiña, Ana et al (2024). Las universidades y el sistema de ciencia y tecnica en el conurbano después de la pandemia” EN: “¿En qué conurbano queremos vivir?” VOL II, una obra colectiva de las Universidades Nacionales de Avellaneda, La Matanza, Tres de Febrero, San Martín y Quilmes.

DW [Deustche Welle] (2025). https://www.dw.com/es/trump-dice-que-harvard-es-un-chiste-y-no-merece-fondos-federales/a-72269143

Iglesias, Diego (2024). Desmantelamiento en cuotas. En revista Anfibia (06/09/2024) [https://www.revistaanfibia.com/universidades-desmantelamiento-en-cuotas-o-sea-digamos-diego-iglesias]

Semán, Pablo (2023). Están entre nosotros. Buenos Aires: Siglo XXI.

Patrick, Jack (2025). Sholars hope Harvard defiance spurs wider pushback against Trump. En Times Higher Education, 17 de abril del 2025 [https://www.timeshighereducation.com/news/scholars-hope-harvard-defiance-spurs-wider-pushback-against-trump?utm_source=newsletter&utm_medium=email&utm_campaign=editorial-daily&spMailingID=31035237&spUserID=MTAxNzcwNzcxMTQ3MQS2&spJobID=2691015757&spReportId=MjY5MTAxNTc1NwS2]

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