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Consorcio "Colaboratorio Universitario de Ciencias, Artes, Tecnología, Innovación y Saberes del Sur"

Prof. Dr. Miguel Francisco Gutiérrez  (*)1

UBA – UNO

El presente exige un análisis desde donde poder dar cuenta de una explicación relacionada con las transformaciones en curso respecto de nuestro futuro común en un mundo mediado por la realización social a través de plataformas. En este sentido, nuestro tiempo nos demanda la necesidad de analizar nuestro contexto institucional en la búsqueda de proponer ideas que promuevan el desarrollo de capacidades, la cohesión social y la eficiencia económica. Los procesos que dan cuenta de una transformación civilizatoria en curso exceden las dimensiones puramente económicas o tecnológicas para constituir un desafío institucional de futuro. La legitimidad experimenta una mutación cualitativa en el capitalismo de plataformas que requiere ser comprendida en su articulación con otras dimensiones conceptuales.

La legitimidad algorítmica emerge como modalidad específica que opera a través de la captura temporal y la colonización del futuro. Las plataformas no solo gestionan el presente mediante la organización de contenidos y jerarquización de información, sino que capturan la dimensión temporal futura a través de los “futuros conductuales” que menciona Zuboff. Esta captura temporal se articula directamente con la extracción de datos como nueva modalidad de acumulación primitiva, donde cada interacción social se convierte en insumo de predicción y control. La legitimidad ya no requiere el consentimiento explícito de los gobernados, sino que se sostiene en la dependencia infraestructural y la inevitabilidad sistémica, generando lo que podríamos denominar una legitimidad por saturación (Zuboff, 2021). El proceso de generación de valor bajo el sistema social y económico de plataformas se basa en la plus-conducta como fuente diferencial de extracción de valor. La plus-conducta se refiere siguiendo a Marx a una diferencia de valor entre la información necesaria utilizada por las plataformas para la gestión de las demandas del usuario respecto de la información generada por este. El diferencial de información en datos permite la modelización de los mismos para la generación de lo que Zuboff denomina “Futuros conductuales” que son mercancías relacionadas a los comportamientos futuros de los usuarios que permiten tanto su predicción como su gestión.

Esta transformación de la legitimidad se conecta íntimamente con la reconfiguración de la soberanía estatal. El capitalismo de plataformas no simplemente compite con los Estados, sino que los parasita y redefine sus funciones. Las plataformas ejercen poder regulatorio de facto sin estar sujetas a mecanismos de control democrático, generando una crisis de la mediación política. Esta crisis no es meramente institucional, sino que afecta la base social de la democracia al atomizar los procesos de formación de opinión y fragmentar los espacios públicos de deliberación. La crisis de la democracia se conforma además desde la relatividad de la información y consecuente relatividad de la verdad concebida desde el consenso social. Esta legitimidad de verificación históricamente ha estado a cargo de instituciones referentes en la gestión-regulación profesional y de las universidades en tanto espacios de investigación (Gutiérrez, 2024).

La autonomía universitaria se revela entonces no como una cuestión corporativa o sectorial, sino como un laboratorio de resistencia frente a esta reconfiguración general. La universidad opera como espacio de disputas de sentido donde se enfrentan lógicas contradictorias: la función social emancipatoria versus la mercantilización del conocimiento. Esta tensión se profundiza porque las plataformas no solo penetran los procesos educativos, sino que redefinen epistemológicamente qué cuenta como conocimiento válido, privilegiando la información procesable algorítmicamente sobre el saber crítico y reflexivo (Stiglitz, 2025). La categoría de tecno-feudalismo permite comprender que esta no es una simple evolución del capitalismo, sino una regresión estructural hacia formas premodernas de organización social (Varoufakis, 2024). Sin embargo, esta regresión opera a través de las tecnologías más avanzadas, creando una paradoja temporal donde el progreso técnico sirve al retroceso social. Las rentas de plataforma reproducen la lógica feudal de extracción de valor sin producción, pero a escala global y con capacidad de penetración en la vida cotidiana inédita históricamente.

Esta dinámica se articula con la individualización extrema como proceso que descompone los lazos sociales tradicionales sin ofrecer mediaciones alternativas (Sadin, 2024). La simpatía, recuperada de la tradición ilustrada, no es simplemente un valor moral, sino una tecnología social necesaria para reconstruir vínculos que permitan la acción colectiva (Smith, 2013). La simpatía opera como antídoto contra la atomización producida por las plataformas, que promueven el narcisismo y la autoexplotación como modalidades subjetivas funcionales al régimen de acumulación (Han, 2022b). El desarrollo humano en este contexto no puede limitarse al tríptico tradicional de educación, salud e ingresos, sino que debe incorporar dimensiones relacionadas con la capacidad de agencia frente a los sistemas algorítmicos (Sen, 2000). Esto implica repensar las libertades positivas en clave digital, entendiendo que la libertad efectiva requiere no solo acceso a recursos, sino soberanía sobre los procesos de decisión que afectan la propia vida. La alfabetización algorítmica se convierte así en prerrequisito para la ciudadanía contemporánea. Sin embargo, la generación de valor en el sector de las plataformas como de las redes sociales se basa en la gestión de las conductas en la búsqueda de maximizar la generación de datos por medio de la permanencia del usuario en línea y del análisis de su comportamiento, preferencias, emociones y entorno social. Esta permanencia se materializa mediante estrategias de gestión emocional del usuario que atentan contra un uso de las plataformas que promueva la generación de capacidades mediante una gobernanza liberal del individuo por sobre la plataforma. La soberanía digital se articula dialécticamente con la soberanía política tradicional, no como dominio separado sino como condición de posibilidad para el ejercicio de la soberanía en general. Sin capacidad de regulación sobre algoritmos y datos, la soberanía política se vacía de contenido efectivo. Esta soberanía digital requiere tanto capacidades técnicas como marcos normativos que permitan subordinar la lógica técnica a decisiones políticas democráticas y a la autonomía liberal del usuario (Da Empoli, 2024). La categoría de lo común opera como síntesis conceptual que permite articular todas las dimensiones anteriores en un proyecto político coherente. Lo común no es simplemente lo público estatal, sino una modalidad de gestión colectiva que trasciende la dicotomía público-privado. En el contexto digital, lo común implica democratizar el control sobre infraestructuras, algoritmos y datos, convirtiendo las plataformas de espacios de extracción en espacios de cooperación. Esta transformación institucional se constituye en un imperativo para la conformar una dinámica social que permita la realización de los individuos en relación a potenciar aquellas acciones que tienen razones para valorar mediante una ampliación de sus capacidades a lo largo de la vida (Sen, 2000).

La necesaria transformación democrática requiere de una transformación institucional profunda que se articula a través de la regulación de sectores estratégicos como forma de garantizar la libertad de los ciudadanos en la toma de decisiones de forma informada, verificada y con el necesario espacio (tiempo) de reflexión en un contexto de refugio informativo y comunicacional (Gutiérrez, 2024). Solo mediante la facilitación de procesos de reflexión en los que imperen estos principios será posible garantizar la construcción de una sociedad democrática en el tiempo de plataformas. Esta será la base necesaria para la construcción de un sistema de innovación en condiciones de competencia entre competidores equivalentes como forma de validar el mérito y la especialización como medios de realización en mercados competitivos e integrados. De esta forma se propone sustraer a la salud, la educación, las finanzas y la tecnología de la lógica mercantil, como parte de una transformación sistémica, buscando crear espacios desmercantilizados que permitan relaciones sociales consolidadas bajo principios de equidad y de simpatía (Stiglitz, 2025). Estos sectores operan como laboratorios donde experimentar formas de organización que prioricen el valor de uso sobre el valor de cambio en términos de realización social. Esta transformación sistémica requiere una adopción internacional como forma de garantizar su consolidación bajo un conjunto de valores cualitativamente diferentes al actual. Sustraer los servicios de salud y educación de la esfera mercantil promoverá, además de principios de equidad universal, condiciones de seguridad globales que permitirán la generación de mayores niveles de vida en comunidades con mayores capacidades y libertad (Gutiérrez, 2025).

La fiscalidad progresiva y la regulación de la especulación se articulan con esta estrategia no como medidas redistributivas puntuales, sino como herramientas para modificar los incentivos sistémicos. La concentración de riqueza no es un efecto secundario del sistema, sino su lógica constitutiva, por lo que su regulación implica alterar las relaciones de poder fundamentales relacionadas con incentivos centrados en la especulación como catalizadores de la generación de valor (Piketty, 2019). Modificar los incentivos constituye un objetivo regulatorio central para la consolidación de una sociedad en la que el trabajo dedicado a la innovación y a la prestación de servicios reales sea el más valorado y constituya el medio de realización social principal. La revolución tecnológica en curso, particularmente la inteligencia artificial, no es neutral sino que amplifica las tendencias existentes. Puede profundizar la concentración y el control sobre los procesos de generación de valor y distribución de la riqueza, o puede ser orientada hacia la democratización y la emancipación. Esta ambivalencia requiere intervención política consciente para definir la dirección del desarrollo tecnológico en el marco de procesos de destrucción creativa propios de ciclos de acumulación mediados por procesos de innovación (Durand, 2021). En este sentido, los gobiernos se constituyen en actores centrales como parte de la síntesis de los intereses colectivos en la orientación de las políticas de regulación social y económica en la determinación de los procesos institucionales que regulan los incentivos y los procesos de generación de valor (Acemoglu & Robinson, 2019).

El análisis de los procesos en curso nos revela que el capitalismo de plataformas constituye una formación social específica que requiere categorías analíticas propias. No es capitalismo tradicional con nuevas herramientas, sino una modalidad que altera las relaciones entre trabajo, valor, tiempo y subjetividad. La captura de la vida social opera no solo económicamente sino biopolíticamente, moldeando deseos, emociones y comportamientos (Han, 2022a). Esta transformación plantea el desafío de reinventar la política para un contexto donde el poder se ejerce de manera distribuida y capilar a través de infraestructuras digitales mediante dinámicas de generación de valor nunca antes vistas. La democracia del siglo XXI requiere formas de organización y participación que puedan operar en y a través de estos medios digitales sin ser capturadas por la lógica extractiva mediante la gestión del “excedente conductual” (Zuboff, 2021). Este contexto social y económico mediado por las plataformas promueve además la frustración de los individuos y su sujeción mediante la necesidad de exposición permanente y de disponibilidad como medio de realización social y mercantil (Sadin, 2024). Sumado a este imperativo del rendimiento perpetuo basado en la maximización del valor mediante la generación de datos, se contrapone a una creciente percepción de desigualdades múltiples en un contexto social donde se prioriza lo individual, egoísta y narcisista en oposición a lo colectivo, solidario y cooperativo en la construcción de la identidad (Dubet, 2023).

Para concluir con esta presentación de lineamientos principales, es necesario destacar que la articulación entre autonomía educativa (universitaria), soberanía digital y defensa de lo común no es accidental sino una condición necesaria para la construcción de una sociedad que promueva la libertad. Estas tres dimensiones convergen en la necesidad de crear espacios donde la producción de conocimiento, la gestión de tecnologías y la organización social puedan orientarse por criterios democráticos antes que por imperativos de rentabilidad mediante la privatización del espacio personal (privado), estableciendo la autoexplotación como condición de posibilidad para la realización mercantil. Esta convergencia configura un programa político que trasciende reformas sectoriales para plantear una transformación civilizatoria que dispute el sentido en tiempos de la modernidad digital. Las transformaciones tecnológicas a la que hemos asistido durante los últimos 30 años configuran una revolución industrial que demanda un nuevo conjunto de instituciones que expresen las nuevas regulaciones de este tiempo de gestión social y económica mediada por plataformas. Este nuevo modelo institucional en disputa requiere la discusión cualitativa respecto de los medios y los fines de nuestra sociedad. El desafío en curso expresa la contradicción de contar con los medios técnicos suficientes para la resolución de gran parte de las necesidades mientras asistimos a un tiempo de desigualdad extrema y de pauperización de las relaciones sociales. Este es un imperativo categórico en la construcción de una sociedad más integrada, libre y feliz en base a la posibilidad efectiva de realización de las capacidades de las personas. En un tiempo de flexibilidad, desregulación y entusiasmo digital, necesitamos el refugio de la construcción comunitaria como base de realización colectiva sobre valores y procesos orientados a la realización de las acciones que las personas tienen razones para valorar. Comprender este desafío nos permitirá superar la amenaza de las actuales tendencias hacia la concentración de la riqueza y del creciente peso relativo de la renta por el uso de los espacios (digitales) como medios para la realización social (Varoufakis, 2024).

1 El presente artículo expone el resumen de un proceso de investigación relacionado con las transformaciones sociales y económicas en el tiempo de plataformas. 

(*)Posdoctor en Ciencias Económicas por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. Doctor en Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. Magíster en Desarrollo Local en la Universidad de San Martín y Máster en Desarrollo Económico Local en la Universidad Autónoma de Madrid.  Formado como Licenciado en Economía y Actuario en la Universidad de Buenos Aires.

sumaterritorio@gmail.com

https://orcid.org/0000-0003-4702-7393

Referencias bibliográficas

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Da Empoli, G. (2024). Los Ingenieros del Caos. Ediciones Anaya Multimedia.

Dubet, F. (2023). El nuevo régimen de las desigualdades solitarias. Qué hacer cuando la injusticia social se sufre como un probelma individual. Siglo Veintiuno Editores.

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Gutiérrez, M. F. (2025). Más allá de la virtualización: Repensar el Desarrollo Humano en la Era Post-Pandemia. Nuevas instituciones para un futuro en clave de capacidades. En La profesionalización de los trabajadores estatales (UPCN, p. 212). UPCN.

Han, B.-C. (2022a). Capitalismo y pulsion de muerte. Herder.

Han, B.-C. (2022b). Infocracia: La digitalización y la crisis de la democracia. Taurus.

Piketty, T. (2019). Capital e Ideología. Paidos.

Sadin, E. (2024). La vida espectral: Pensar la era del metaverso y las inteligencias artificiales generativas (1a edición). Caja negra editora.

Sen, A. (2000). Desarrollo y Libertad. Planeta.

Smith, A. (2013). La teoría de los sentimientos morales. Alianza Editorial.

Stiglitz, J. E. (2025). Camino de Libertad (1.a ed.). Taurus.

Varoufakis, Y. (2024). Tecnofeludalismo (1.a ed.). Ariel.

Zuboff, S. (2021). La era del capitalismo de la vigilancia: La lucha por un futuro humano frente a las nuevas fronteras del poder (1 edición). Paidós.

 

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